SUMINISTRO DE OXIGENO POR MASCARILLAS
Si bien el suministro de oxígeno suplementario tiene como objetivo prevenir hipoxemia (hipoxia hipóxica : paO2 < 60 mmHg), así como tratar y prevenir los síntomas (incremento del trabajo cardiorespiratorio, irritabilidad y depresión del SNC, cianosis) y las complicaciones de la misma (hipoxia, acidosis metabólica, etc.), es necesario que la oxigenoterapia se complemente con estrategias adicionales, ya que una baja disponibilidad de oxígeno (DO2) a los tejidos (hipoxia) puede tener distintas etiologías, ya que esta no depende únicamente del suministro suplementario de oxígeno, depende también de la ventilación, de la concentración y saturación de la hemoglobina y del gasto cardiaco. Asumir que el suministro de oxígeno suplementario es suficiente para corregir la hipoxemia sin considerar causas adicionales de hipoxia, frecuentemente implica riesgos para la vida del paciente. Además del oxígeno suplementario, otras intervenciones deben ser consideradas para tratar integralmente cualquiera de los cuatro tipos conocidos de hipoxia: 1) hipoxia hipóxica (baja paO2 y baja Sat Hb%), 2) hipoxia anémica (baja concentración de hemoglobina). 3) hipoxia por estancamiento (bajo gasto cardiaco), 4) hipoxia disociativa (disminución de la capacidad de saturación de Hb, aumento de la afinidad de la Hb por el oxígeno).
Los dispositivos de alto flujo suministran un volumen de gas mayor de 40 L/min, lo cual es suficiente para proporcionar la totalidad del gas inspirado, es decir, que el paciente solamente respira el gas suministrado por el dispositivo. A excepción de la bolsaválvula-mascarilla, estos dispositivos utilizan un tubo corrugado y un nebulizador con un sistema Venturi que por principio de Bernoulli, el flujo de oxígeno succiona aire del medio ambiente brindando una mezcla de aire. Dependiendo de la marca, la FiO2 suministrada al paciente puede ser desde 24% al 50%. Una observación muy importante a tomar en cuenta, como se muestra en la tabla 1, es que a medida que la FiO2 se incrementa, el volumen de la mezcla de gas suministrado disminuye, incluso por debajo de 40 L/min cuando se selecciona una FiO2 del 50%, por lo que es necesario seguir las instrucciones del fabricante en cuanta a ajustar el flujo de oxígeno necesario, con el fin de garantizar la FiO2 deseada y prevenir reinhalación de CO2. Hay marcas que ofrecen brindar FiO2 del 80 al 100%, sin embargo, como ya se ha mencionado el volumen de gas suministrado puede encontrarse por debajo de 40 L/min., con el riesgo de reinhalación de CO2. grave.
Este dispositivo de plástico es cómodo gracias al material blando con el cual está fabricado, es transparente y cubre tanto la boca como la nariz del paciente dejando sus ojos al descubierto. Suelen ser más estorbosas a la hora de comer, hablar o moverse.
De la misma manera, no dejan de ser confortables y poseen dos orificios en sus laterales que le permiten la salida del aire que el paciente respira. Estas se instalan de forma directa a la tubería ya que no tienen reservorio de medicamentos.
Estas son sistemas de alto flujo que poseen la función particular de extraer el aire del medio ambiente para mezclarlo con el flujo de oxígeno que se pretende administrar, funcionando independientemente del patrón ventilatorio del paciente.
Estas mascarillas de oxígeno tienen las mismas características que una simple, la única diferencia que tienen en su estructura es un dispositivo en su parte inferior que le permite al médico regular la concentración de oxígeno que se está administrando.
Este es el tipo de mascarilla que proporciona la mayor concentración de oxígeno dentro de los sistemas de bajo flujo ya que puede conducir entre 6 y 10 litros de oxígeno por minuto, siendo ideal para pacientes que necesitan una administración menor.
Se trata de una mascarilla de aspecto simple que integra en la parte inferior una bolsa de reserva en donde se almacenan las cantidades de oxígeno necesarias para cada paciente en particular, brindando de esta forma una mejor oxigenación al paciente.
Con el fin de prevenir y tratar los síntomas y las complicaciones de la hipoxia, cualquiera que sea su etiología, la administración de oxígeno a concentraciones mayores a las del aire ambiente (21%), debe ser la primera estrategia implementada en los pacientes. Considerado como un medicamento, la prescripción de oxígeno suplementario con fines terapéuticos debe encontrarse suficientemente fundamentada y el suministro debe ser de forma correcta y segura.



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