HIDRATACIÓN
Además de ser indispensable para la vida, el agua es un elemento notable dotado de sorprendentes propiedades; es el mayor componente del cuerpo humano (entre 65 y 70% del peso corporal), lo que corresponde a 42 L de agua en un adulto de 70 kg de peso, ese porcentaje varía según la edad y el sexo, es mayor en los niños (entre 75 y 80%) y menor en los adultos mayores (50 a 55%).
De una manera u otra el agua está implicada en muchas, si no es que en todas, las reacciones corporales: se considera el solvente universal y sus funciones en el organismo son innumerables, ya que es el medio de transporte de la función circulatoria, donde ocurren muchas de las reacciones bioquímicas del metabolismo, el transporte de sustratos a través de la membrana celular, uno de los medios para la regulación de la temperatura corporal y para la realización de muchas de las funciones celulares, en general.


Ámbito domiciliario: el color y el volumen de la orina serían métodos aceptables para calcular el estado de hidratación, así como llevar un diario de la cantidad de líquido consumida. Existen gráficos de color que permiten examinar el color de las muestras de orina por comparación.
Ámbito clínico: en general, el personal sanitario recoge los datos habituales de ingesta de líquidos y volumen de orina y puede consultar los resultados de los análisis de sangre en cuanto a osmolalidad, concentración de electrolitos y hematocrito cuando sea necesario. Además, el personal de enfermería está capacitado para detectar variaciones más subjetivas del grado de hidratación como la sequedad bucal, la turgencia cutánea y la sed. No obstante, es importante destacar que todas estas mediciones pueden verse modificadas en condiciones patológicas y por ciertos fármacos y tratamientos.
Ámbito de los estudios de investigación: en este caso, hace falta un grado de precisión elevado y por este motivo debe utilizarse una combinación de varios marcadores del estado de hidratación. En investigación suelen utilizarse el volumen de orina y los marcadores urinarios y sanguíneos del estado de hidratación. Deben tomarse medidas apropiadas para normalizar el estado de hidratación de los sujetos antes de llevar a cabo una intervención con el fin de garantizar que todos se encuentran inicialmente en estado de normohidratación.

BALANCE HIÍDRICO
El control de líquidos o balance hídrico es el resultado de comparar el volumen, tanto de los líquidos recibidos como de los perdidos en un determinado paciente, dentro de un periodo de tiempo establecido, habitualmente 24 horas.
Prematuro: 80-85%.
Niño a término: 70-75%.
Un año: 65%.
Adulto joven: varón 60% y mujer 50%.
Adulto anciano: varón 52% y mujer 47%.
Adulto obeso: varón 50% y mujer 42%.
Adulto asténico: varón 70% y mujer 60%.
Esta determinación debe ser contrastada con otros datos que también ayudan a conocer el equilibrio hidroelectrolítico del paciente, como son la clínica del paciente, los electrolitos en el plasma y la orina, las gasometrías, el hemograma sanguíneo, la bioquímica sanguínea y el peso del paciente.
El cálculo del balance hídrico consiste en cuantificar y sumar los flujos de entrada y salida de la cuenca, así como aquéllos de consumo y retorno que ocurren en su interior, para obtener la variación del volumen de agua durante el intervalo en el que se cuantifican los flujos

REALIZACIÓN DE BALANCE HÍDRICO
Entradas o ingresos
El paciente postoperatorio, recibe aportes de líquidos por vía parenteral, por lo que el total de posibles aportes será:
- Agua endógena: resultante del metabolismo celular: 200 ml, aunque esta cantidad varía entre 200-‐500 ml según bibliografía consultada y protocolos de balance hídrico de diferentes centros y unidades 2,4.
- Líquidos administrados por sondas nasogástricas: en bolus intermitentes o en infusión continua.
- Perfusiones intravenosas: Sueroterapia, Nutrición parenteral (NPT), perfusiones de drogas vasoactivas, perfusiones analgésicas.
- Cargas de volumen: tanto de sueroterapia, expansores de plasma, trasfusión de hemoderivados, frascos pequeños de suero para diluir y administración de fármacos.
Perdidas o egresos
Son todas las formas por las cual un paciente pierde líquidos:
Pérdidas por orina: La diuresis habitual oscila entre 40-80 ml/hora, que equivale a unos 1500 ml diarios. Pero este valor puede ser desde 0.5 litros hasta 20 litros al día según grado de hidratación y uso de diuréticos.
Perdidas por heces: Suponen muy poco normalmente, 100-‐200 ml diarios, aunque en diarreas intensas se pueden llegar a perder varios litros al día.
Perdidas por sudor: Muy variable por la propia persona, temperatura ambiente y ejercicio, entre otros. Normalmente son de 100 ml/día. Pero con clima cálido y ejercicio intenso puede llegar a 1-‐2 litros por hora. Con el sudor no sólo se elimina agua, también electrolitos.
Perdidas insensibles (PI): Son las que no se pueden regular con exactitud.
Suponen entre 700-‐ 1000 ml al día, pueden ser:
Pérdidas Cutáneas: Estas pérdidas se producen por CONVECCIÓN, no hablamos de sudor. De esta manera se suele perder un 12% de calor, la tela de la ropa contribuye disminuyendo este porcentaje. Este apartado representa 300-400 ml/dia. En grandes quemados con la lesión de la capa córnea de la piel, puede incrementarse a 3‐5 litros diarios.
Pérdidas Pulmonares: Se producen por la EVAPORACIÓN, debido al calentamiento del aire que entra en el sistema respiratorio, es saturado con agua y se expulsa al exterior en la espiración. Son unos 400 ml/día.
Pérdidas insensibles en situaciones concretas: Es el caso de la fiebre, taquipnea, sudoración o pacientes intubados. La presencia de estas situaciones incrementa las pérdidas insensibles basales. El cálculo de las pérdidas insensibles basales (cutáneas y pulmonares) se realiza mediante la fórmula 0.5 ml/kg/horas del balance.
A ello habrá que añadir las situaciones especiales si estuviesen presentes:
Paciente intubado: Se computarán 500 ml cada 24 h de intubación. Si se quiere fraccionar por hora, se calculará a razón de 20 ml/h de ventilación mecánica. Si en vez de ventilación mecánica, está en proceso de destete con tubo en T, se computarán 20 ml/h más, es decir 40 ml por hora con tubo en T.
Taquipnea:
Por cada 5 respiraciones por encima de FR≥20, se añaden 4 ml/h
Fiebre:
Si Temperatura 38-39ºC: Sumar 20 ml por cada hora con esta temperatura
Si Temperatura 39-40ºC: Sumar 40 ml por cada hora con esta temperatura
Si Temperatura 40-41ºC: Sumar 60 ml por cada hora con esta temperatura
Sudor
Moderado: 20 ml por hora con sudor moderado
Intenso: 40 ml por hora con sudor intenso
Este proceso se incluye dentro del plan de cuidados individualizado de cada paciente bajo unos diagnósticos, objetivos e intervenciones enfermeras. La importancia de un correcto manejo del balance hídrico nos sirve para la detección precoz de posibles complicaciones, repercutiendo positivamente en la seguridad del paciente.
Se debe disponer para su cálculo de unas hojas de recogida de datos (registros) y protocolos, revisándolos periódicamente y realizar modificaciones de manera consensuada por los profesionales.
De una manera u otra el agua está implicada en muchas, si no es que en todas, las reacciones corporales: se considera el solvente universal y sus funciones en el organismo son innumerables, ya que es el medio de transporte de la función circulatoria, donde ocurren muchas de las reacciones bioquímicas del metabolismo, el transporte de sustratos a través de la membrana celular, uno de los medios para la regulación de la temperatura corporal y para la realización de muchas de las funciones celulares, en general.
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